Aclarando mentes,
destapando caretas,
camina un niño indigente
portando su metralleta.
Su palabras son balas hirientes.
La Verdad su único aliado.
Su ley es transparente.
Camina perdonando pecados,
y castigando al aparente…
Grandes monstruos le temen
y desean pisar sus sueños.
Pero él es fruto de un semen
castigador por creerse dueño.
La Meigas cuidan su andar.
Los trasgos velan sus noches.
Los buhos vigilan su espalda.
Madre Natura lo acompaña.
Ha callado ya tantos reproches
que hoy sólo quiere gritar;
pero a un niño sin edad
no se le permite opinar…
“¡calla niño que habla un adulto!”
Maldigo para siempre tal insulto.
Maldigo para siempre un mal castigo.
Maldigo para siempre la ceguera de la mentes
que se niegan a despertar,
por tener poder y callar,
por tener miedo y matar.
¡Maldigo todo lo aparente!
Quítate tu corbata si eres decente,
muestra al mundo tu desnudez,
mírame a los ojos y sabré si mientes
tus prendas nunca te harán diferente.
Ni un traje hace a un rey,
Ni unos arapos a un mendigo.
Todo está dentro de tu sién,
mira bien cuál es tú ley,
porque la ley es para todos
o sino, no es para nadie.
Si te creés que eres alguien
desnúdate ante mí,
verás que somos iguales.
El pecado original
aún puede ser perdonado.
Aún puede sernos devuelto
el Paraíso usurpado.
Aún podemos tener sueños
y verlos un día creados
Pués cuando algo es un sueño
deja de ser algo imaginado.

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