Hubo un tiempo qué necesité gritar.
Pero siempre me sentí mudo.
Encontré la alternativa de rimar.
Se fueron desatando nudos.
Fui contando mi verdad
escondida entre unos versos.
Me forjé una realidad
de pensamientos dispersos.
Tuve algo para dar
a cambio de otros besos.
La noria volvió a girar…

Aun, todavía preso,
quise probar a cantar
algunos de mis lamentos.
Pero falta intensidad,
sentir más el momento,
muchísima calidad,
y alzar la voz al viento.
Quizás si dejo de volar
pueda pisar el suelo.
Quizás si dejo de soñar
descubra que estoy despierto.
Quizás si dejo de pensar
llegue a mostrar mi talento.
Quizás esa realidad
tampoco sea la que quiero,
y sólo busco disfrutar
gritando mi silencio.

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