El hombre del apocalipsis
quiso llamar a mi puerta.
Pero mi alma está en crisis
y mi mente no está cuerda.
Cerraré cada uno de los pestillos,
caeré de nuevo en los abismos,
en mi piel apagaré mil cigarrillos,
despertaré de los espejismos.
Confundiré la realidad con el sueño.
Vomitaré las palabras repudiadas.
Dejaré de ser, al fin, tu dueño.
Amaré todas las cosas odiadas.
Volveré a caer en los infiernos.
Blasfemaré contra el dios de los cielos.
Volveré a ser el dios de mi averno.
Mis alas volverán a alzar vuelo.

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