Los primeros pitillos a escondidas.
Las primeras caricias excitantes.
Hay cosas que nunca se olvidan,
como nuestros primeros instantes.

Aquellos que vivimos de críos,
en el banco de nuestro parque.
Siendo tan sólo unos chiquillos
nos pensamos más listos que nadie

Hoy viéndolo desde tan lejos,
lo siento todavía tan dentro,
que busco tras de el espejo,
dónde están esos momentos…

La gloria de nuestras vidas.
La plenitud de nuestras almas.
El pan nuestro de cada día.
El bienestar y la calma.

Quizás no vuelvan los mismos.
Ni las personas, ni los ratos.
Quizás fueron sólo espejismos.
Pero fueron espejismos gratos.

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