La locura ha hecho mella en mí,
más me aferro a mi existir.
He cometido errores,
demasiados excesos…
Las rejas de este preso
no están hechas de barrotes.
La cárcel de este demente
no son cuatro paredes blancas.
Es la tortura de su mente
de la que jamás escapa.
Alguien un día curó mis alas rotas
en un tiempo ya lejano.
Ahora, pesan tanto mis botas…
Siempre me crecen los enanos,
más me niego a la desesperanza
Aunque cueste una eternidad,
mantengo la esperanza.
Algún día hallaré la paz.
Algún día volveré a volar.

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