Quizás la lujuria
es mi pecado favorito.
Sentir del amor su furia,
sentir de placer tus gritos.
Nunca jamás olvidaré tu nombre.
Contigo empecé a ser hombre.
Fuiste mi mejor mañana,
mis mas tristes noches,
quien llenó mi cama.
Por favor, nunca me reproches
el querer gritar tu nombre.
Pués nunca te irás de mi alma.
Y si mi alma quiere volar,
tu nombre debe cantar.
Si mi alma quiere volar,
tu nombre debe gritar.
Más encuentro hoy el sosiego,
recordando nuestros besos.
Nunca pienses que es desprecio.
Es tal vez el precio
de haber cometido el pecado,
de amar a quien nunca debi haber amado…
o tal vez si.
Tal vez es sólo a ti
a quien debo mi cordura…
a quien otorgo mi locura.
Tal vez sólo seas tú
la que hace brillar mi luz.
Y si no es así lo lamento,
pero te llevo tan adentro,
que no se si es bien o es mal
el no poder olvidar tu sal,
tus caricias, tus pretestos,
tu gloria, tu sexo…
Maldiceme si es necesario,
pero hoy, viendo el calendario,
se que puedo vivir sin tí,
aunque viva siendo un pobre infeliz.

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