Si te tengo

Si te tengo soy feliz,
si no, muero lento
en un abismo de dolor,
en contra de mis sentimientos.
Si te siento puedo reír,
si no, lloro por momentos
en tinieblas profundas
cargadas de tormento.
Si sonrío es por ti.
también mi llanto es tuyo
Vivo tan sólo para ti
desde aquel instante preciso
que por destino te conocí.
Eres y serás mi vida,
contracorriente,
con o sin salida.
Mi destino es tu presente
y vivir tan sólo para darte vida

 

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Volverás.

Tal vez nunca pueda volver a enamorarte
como aquella vez los dos nos imaginamos.
Pero cada noche puedo volver a soñarte
y despertarme a cada hora, desvelado,
para nunca dejar de amarte

Puede que al final te niegues a volver.
Pero cada sueño mío estará contigo
y las millas volando podré recorrer
para que puedas querer estar conmigo
como lo habíamos estado ayer

Puede que ya no sea posible,
pero si es verdad lo que aprendí,
sé que no existen imposibles
y volverás a ser solo para mí,
pues ya he vivido miles de cosas increíbles…

 

 

Nunca Jamás Te Vayas…

Tu voz en mis tímpanos, por siempre acogida.

Tus ojos en mi retina, nunca jamás se olvidan

Tus labios aterciopelados, por siempre deseados…

Tu piel… tu piel… dulce veneno con sabor a pecado.

Vivo pendiente de tu sombra, de tu aroma, de tu sexo…

Tal vez no te quedes, pero jamás te vayas, ¡te lo ruego!

Ansío tus horas, mas que las mías propias,

No vivo, si no es por tu vida, sin ella ¿De qué sirve la mía?

Tal vez no te quedes, pero jamás te vayas.

Por Dios, por su amor, nunca jamás lo hagas…

Ya no sé extrañarte, pero te quiero mas que a nada.

Mas que a la vida, pues esta algún día se acaba,

sin embargo, este sentimiento es eterno, infinito…

Mas allá de mi muerte, mas allá de lo que es instinto…

Tal vez no te quedes, pero nunca jamás te vayas.

No destruyas así mi alma. ¡Por Dios!, nunca, nunca, jamás te vayas.

Infinitos

Siento el peso de la derrota sobre mis hombros.

Otra vez caído vuelvo a levantar mi esqueleto.

Con sumo esfuerzo, mis blandas articulaciones

chirrían en pro de un nuevo despertar.

Lamento en las mañanas, la falta de tu voz,

más en las noches grito al viento tu nombre

cual lobo aullando a su luna.

Te amé, Te amo, Te amaré.

En vida y en muerte somos infinito,

más mis fuerzas flaquean y mi cabeza traiciona

a los pensamientos de un ayer doloroso.

No importa,

Te amo hasta que ya mi ser se desvanezca.

Para siempre.

 

No temo a la muerte.

No temo a la muerte…

tan sólo temo la perdida de mi suerte.

Más  al lado de tu existencia,

puedo ver con gran vehemencia

los placeres de estar vivo.

Y temo, como por descuido,

el morir sin pretenderlo;

el reír, si no es contigo;

y temo de tu amor, el perderlo.