



Mi arte es miel
y no está hecho para asnos.
Me he dejado la piel
escribiendo durante años.
Pocos admiran mis versos,
o el esfuerzo que hay detrás.
Fruto de vivir preso
de una enfermedad mental.
Me gustaría vivir de esto
y quizás me podría forrar.
pero el dinero detesto,
sólo lo uso por necesidad.
Podría invertir en publicidad,
en músicos y estilistas,
ponerme nombre de artista,
y salir al escenario a triunfar,
pero prefiero estar en mi casa
escribiendo sin parar;
sin que me importe lo que pasa
en cualquier otro lugar.
Centrado en mí y los míos.
Intentando no meterme en líos.
Sólo intentando rimar
por lo que necesito protestar.
Y te juro que no es poco,
tanto que me siento loco,
pero no te quiero rallar más,
así que, me voy a callar.
Aúnque me haya hundido animicamente
escuchar los murmullos de la gente:
susurros que se clavan en mi mente,
sigo prefiriendo tender puentes
dónde otros han construido muros.
He vivido tiempos muy oscuros
y sólo encontré más oscuridad
entre los brazos de mi triste soledad.
Pero hoy quiero hacerte compañía
acariciando tu alma con mis poesías.
No importa lo que sea pasado.
Ni siquiera el futuro es importante.
Lo que importa es lo que está pasando.
Así que, cabeza erguida y paso constante.
No permitas que te vean hundido,
pues no hay mayor castigo
para quién sea tu enemigo
que ser de tu felicidad testigo.
Debe estar conectado para enviar un comentario.