Escribe el viejo poeta
plasmando en papel su realidad.
Fama y riqueza no son su meta
sólo hayar paz y tranquilidad.
Aunque mientan todos sus versos,
esconden una gran verdad.
La cruel carencia de besos
y su único amor, Soledad.
Su mejor amigo, el silencio.
Y el dolor. Siempre tan familiar…

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No tengo nada que esconder,
pero sin embargo me escondo.
No hay nada que deba temer,
pero me amedrenta casi todo.
No hay razones para sufrir,
pero me duele profundo el alma.
No necesito mucho para vivir,
pero temo quedarme sin nada.
Debo sacar fuerzas para seguir,
pero mis piernas están cansadas.
A veces desearía morir,
pero quizás exista un mañana.

No es mi culpa ser diferente.
Ni tampoco quiero cambiarlo.
Aunque parezca un bicho raro
no voy juzgando a la gente.
Pido para mí el mismo trato.
Sólo quiero que se me respete
como yo intento hacer siempre.
Si no te gusta estar a mi lado
apártate de mí y vete.
Si ya me has prejuzgado
no pienso hacer alegatos.
Vete por donde has llegado.
No acepto condenas a muerte.

Me gustaría perderme un tiempo.
Escapar de mis circunstancias.
Sentirme uno con el viento.
A Dios le daría las gracias
si fuera libre por un momento,
si pudiera salir de esta estancia,
si olvidase todos los lamentos.

Dónde están todos los besos que no he dado?
Las caricias que mi cuerpo no ha sentido.
Los amores que de largo se han pasado.
Pasiones que en el viento se han perdido.
Corazón que en el olvido se ha quedado.
Que habría pasado si me hubiera atrevido?
Si no me hubiera, siempre, acobardado.
Tal vez, hoy, la vida tendría otro sentido
Tal vez la cordura, nunca se habría marchado.