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Los gatos y los ratones
corren por los rincones,
suben y bajan los escalones,
a veces, a trompicones.
Un perro siempre vigila.
Suena de fondo el “Agila”.
En la mente del ratón oscilan
sueños delirantes dónde aniquila
por siempre a todo felino,
y a los canes, pone finos,
sembrando justicia en su camino,
y ajusticiando a su enemigo.

Amistades perdidas
Lecciones aprendidas
Reina caida
Fin de partida
Sangre en la herida
Una vida perdida
Otra despedida
Un alma que nunca olvida
Un corazón que se oxida
Recuerdos flotando en la bebida
Infinita caída
Sueños de huida
Obligación de estar agradecida
Justicia que lapida
infancias perdidas
Ausencia de almas queridas
Conciencias dormidas
Verdades perseguidas
Añoranzas dolidas
Lo mejor: la mala vida

¡Me vais a comer todos el troncho!
Le dije mirando fijamente a mi tío Moncho.
Y con coraje y arrogancia
me fui de aquella estancia
pensando para mí
“Quizás no he sido muy sutil”.
Pero dije lo que pensaba
y así mi alma liberaba
torrentes de agonías,
que poco a poco, día a día
han ido corroiendo mi mente
hasta llegar a este presente,
al que ya nunca temo.
En dónde no conozco el miedo.

Si me muriera mañana
muchos romperían a llorar.
Lo que no sé si saben
es que son complices de la soledad.
La única que sé que algún día
con mi vida decidirá acabar.
No es que pida compañía;
basta un amigo de calidad.
Por suerte los cuento a pares
pero tambien un día se irán.
Hoy prefiero morir de silencio
que rodearme de mezquindad.
Y si te duele no lo lamento,
quizás eres parte de mi tempestad…