Hazme un huequito en tu colchón
que tengo lastimado el corazón.
Déjame dormir a tu ladito
y al despertar nos damos un besito
con sabor a café con leche.
Ponemos aquella canción de "er peche"
y si quieres nos quitamos la ropa.
Y brindamos por nuestras derrotas
fundiendonos en un solo alma.
Mientras unos gitanitos tocan palmas
yo nado en tus curvas de guitarra...
La voz se me desgarra
cuando intento cantar tu nombre.
Pero todavía soy un hombre
y necesito sentir el placer
de ser amado por una mujer.
Y aunque no me conforme con cualquiera
sí que quiero que me quieran.
Pero pasar una noche contigo,
acurrucado en tu ombligo,
sería la mejor tentación
para este aprendiz de pecador.


Quiero volver a sentir.
Incapacitado para amar...
No me quiero hundir
en este inmenso mar
de máscaras luminosas
que esconden sonrisas
cargadas de ansiedad
en media de tantas prisas.
Antes todo era distinto.
O quizás no...
Pero no lo percibía mi instinto.
Quizás me arrancaron el corazón
y lo deboraron a mordiscos
las mismas personas
que rayaron mi disco.
A ver si Dios los perdona
porque yo ya no puedo.
He dejado de sentir.
Parezco vivo pero estoy muerto.
He dejado de sufrir.
Ahora es vuestro mi tormento.
Pero mi corazón volverá a latir
y no escucharé vuestros lamentos.
Cómo hicisteis todos con este infeliz.
No es una cuestión de venganza.
Es más bien supervivencia.
Me han quitado toda esperanza.
Y yo he perdido la paciencia.

Hace tiempo que estoy loco.
Cansado de esta realidad.
Cuando se apaguen los focos
y no nos vendan publicidad,
voy a volver a ser el mendigo,
que no necesitaba nada más,
que un trocito de pan
y hacer sopas en tu ombligo.

Pero en esta podrída sociedad
nadie pasa desapercibido
y tras los errores cometidos
nadie nos querrá perdonar.
Condenados al castigo
de toda una comunidad.
Pero si pudiera cometería contigo
una nueva infidelidad.

Tu fuiste mi felicidad
y no nos dejan estar juntos.
Odio esta puta ciudad.
Ojalá se metieran en sus asuntos.
Hay mucha mediocridad
en los rumores que se difunden.
Estoy cansado del que dirán.
A este loco, no lo hunden.

Voy a salir a bailar
desnudo bajo la lluvia,
corriendo por la ciudad.
Total, todos me repudian.
Alguno sólo por mi aspecto
se creé que tiene derecho
a tratarme con menos respeto
como si fuese un deshecho.

Esto es a lo que me han llevado
Los que tanto han hablado
sin conocernos de nada.
Envidiosos detrás de tu falda.
Envidiosas que quisieran tus nalgas.
Yo quisiera ver como cabalgas
otra vez por todo mi cuerpo
y dejar de sentir que estoy muerto.
Y al resto, también, que los follen
para que así, aquí, nadie llore.

No me juzgues por mi ropa.
Hay gente que viste corbata
y no para de meter farlopa.
Puede que yo vaya al psiquiatra
Pero hay quien pierde la cabeza
después de varias cervezas.
Yo, por lo menos, reconozco,
que me encanta fumar porros.
Y el que tenga conocimientos
no podrá decir que miento
si digo que no son peores
que el alcohol o el tabaco.
Me han dado medicaciones
que podrían sustituir al jaco.
Así que no me tonquen los huevos.
Seguiré haciendo lo que quiero.
Me pasaré el día fumando
y por la noche planeando
la mejor forma de escapar
de esta podrida sociedad.
Ojalá me venga un alien a rescatar
porque yo ya no quiero más
vivir en este mundo absurdo,
que quiere hacer diestro al zurdo,
y que en vez de educar
se empeña en castigar.

Yo no elegí el rimar.
Rimar me eligió a mí.
No pretendo ser un crack.
Sólo quiero poder vivir
diciendo lo que pienso
aunque te pueda herir.
Créeme que lo siento,
pero por nadie voy a sufrir.
Voy a pensar sólo en mí.
No voy a pensar más en ti.
Para eso son mis versos.
Ya no buscan unos besos.
Sólo escapar de estar preso
en la mente de un obseso.
La música me hace volar.
Y a veces vuelvo a soñar
con que vivo de cantar
gracias al don de rimar
Sólo necesito una base
y encajar en ella mis frases
echándole un par de huevos.
Todos sabemos que puedo.
Pero me lo tengo que demostrar
antes que nada a mí mismo.
Yo sólo sé que al rimar
me siento lejos del abismo.
Quisiera ponerme a cantar
en la calle mis canciones
Demostrando que un bipolar
también puede echarle cojones.
Y no tiene por qué hacerlo mal.
Es todo cuestión de impresiones.
Y aunque puedo desafinar,
cantar me provoca sensaciones
que no podría explicar
solamemte con palabras.
Es como conseguir gritar
cuando te obligan a estar callada.