Un día cualquiera al despertar,
mientras fumaba mi cigarro
y miraba tras la ventana el mar,
me di cuenta que estaba cansado.
Muy cansado de soñar
con despertar a tu lado.
Cansado de esperar
poder rozar tus labios.
Cansado de imaginar
que cometemos mil pecados.
Muy cansado de no volar
pues mi corazón está enjaulado.
Las alas que quisiste curar,
por no usar se han atrofiado.
Y yo, que tan sólo quería amar,
hoy, me siento desdichado…
Cómo un perro sin hogar
al que su dueño ha abandonado.
Cómo un loco de atar,
que de tu piel vive obsesionado.

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