Lento.
Muy lento.
Casi quieto.
Como si no estuviera despierto.
Un ralentizado sueño…
El k.o. que te deja en el suelo…
Así me siento.
Como si no latiera mi pecho.
Muerto.
Pensamiento desierto.
Vacío de sentimiento.
Sutil tormento.
No pienso.
No siento.
Enmudecido lamento.
Tal vez nunca estuve despierto.
Tal vez siempre estuve muerto.
Tal vez esté vivo, pero sin aliento.

Delicioso silencio
Paz de bocas muertas
Ausencia de vanalidades
de improperios injustificados
Sordera selectiva
Evadirse de la estupidez humana
Soledad maravillosa
Ignorar al necio
Calma y reposo
Me pregunto quien nunca sobra
Y la respuesta eres tu
Complice y confidente en la locura
Hermana de alma
Salvavidas de soledad en un mar de gentes

Escribe el viejo poeta
plasmando en papel su realidad.
Fama y riqueza no son su meta
sólo hallar paz y tranquilidad.
Aunque mientan todos sus versos,
esconden una gran verdad.
La cruel carencia de besos
y su único amor, Soledad.
Su mejor amigo, el silencio.
Y el dolor. Siempre tan familiar…

No tengo nada que esconder,
pero sin embargo me escondo.
No hay nada que deba temer,
pero me amedrenta casi todo.
No hay razones para sufrir,
pero me duele profundo el alma.
No necesito mucho para vivir,
pero temo quedarme sin nada.
Debo sacar fuerzas para seguir,
pero mis piernas están cansadas.
A veces desearía morir,
pero quizás exista un mañana.

No es mi culpa ser diferente.
Ni tampoco quiero cambiarlo.
Aunque parezca un bicho raro
no voy juzgando a la gente.
Pido para mí el mismo trato.
Sólo quiero que se me respete
como yo intento hacer siempre.
Si no te gusta estar a mi lado
apártate de mí y vete.
Si ya me has prejuzgado
no pienso hacer alegatos.
Vete por donde has llegado.
No acepto condenas a muerte.