Te llevo grabada con tinta de fuego en mi corazón
y no hay ni Dios ni Diablo que te borre,
ni ángel de la guarda que me haga olvidar tu nombre.
No hay ente alguno que pueda devolverme la razón.
No hay terapia ni grupo que cure tus besos en mi frente.
No hay nada que arrebate a este demente
el gozoso dolor de tu adiós.
No hay más allá ni otra vida
si no podemos ser nosotros dos.
Si quieren que olvide tu sonrisa,
yo les grito a pleno pulmón:
No! No! Y no!
Si tienes que ser mi castigo
mi lamento será el testigo
de que nosotros fuimos uno.
Y no hay ser alguno
que pueda obligarme a olvidarte.
Yo insisto en poder cuidarte.
Siempre a mi humilde manera,
humilde pero sincera.

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Si algún día lo hiciera

No quiero flores ni llantos.
No quiero falsos quebrantos.
No quiero absurdos espantos.
No quiero que sintáis pena
por haberme librado de esta condena.
No quiero falsos sollozos.
Si me quereis, quiero gozos.
Si algún día lo hiciera
no lloréis por mi cuerpo inerte.
Celebrad que mi alma se libera,
que ha encontrado mejor suerte.
Si algún día lo hiciera
quisiera fuegos de colores,
brindis por los honores
del final de los sinsabores.
Si algún día lo hiciera
soñad con que Dios no existe,
con que tan sólo somos un chiste
y de la tierra el alpiste
Si algún día lo hiciera
observad fijamente mi rostro.
Mirad en él la sonrisa
que ante la muerte postro
Si algún día lo hiciera
pensad que valió la pena
haber roto las cadenas,
pues será el fin de esta maldita condena.

Una vieja añoranza de tiempos pasados.
Un breve reencuentro con un viejo aliado.
Un pequeño llorar de tiempos perdidos.
Un desamparo de besos del olvido.
Un rostro camuflado tras una sonrisa.
Un continuo andar sin prisa.
La necesidad de olvidar una piel.
El deseo de otra nueva miel.
Y que si es tarde o temprano?
Nunca jamás volverá el pasado.
El presente se presenta ingrato.
El futuro sólo dura un rato.
Mientras, sigo andando el camino
bajo este invernal frio.
Una cerveza que ya está caliente.
Un café que se ha enfriado.
Y qué si no soy valiente?
Lo siento por mis pecados.
Y qué si los cometería de nuevo?
Mil veces diré que lo siento.
Pero lo ocurrido no ha cambiado.
Sin embargo las risas no me han olvidado.
Ni las indirectas del cobarde,
ni los insultos del valiente,
ni los mimos de mi gente…
Nada es capaz de cambiarme.
Y no digo que no quisiera,
sólo, que quizás no pueda…
O tal vez sea verdad que no quiera.

Soy un perro callejero.
Soy un corazón romántico.
Soy un cuerdo sin complejos.
Soy un loco desquiciado.

Soy el que mira dentro de tí.
Soy el que no busca desagrabios.
Soy quien quiere hacerte reir.
Soy quien quiere besar tus labios.

Soy el niño que quiere ser hombre.
Soy el Petter Pan que busca a Wendy.
Soy el que quiere limpiar su nombre.
Soy tan vicioso como Melendi.

Soy tan sólo un fruto inmaduro.
Soy un matojo casi seco.
Soy el que no vale un duro.
Soy el que responde gritándole al Eco.

Soy solamente un cobarde.
Soy el que se creé valiente.
Soy el que de tu boca tiene hambre.
Soy un témpano de hielo caliente.

Soy todo lo que quieras que sea.
Soy tu dueño y tu juguete.
Soy un sueño muy consciente.
Soy quien conmigo se pelea.

Soy un pobre desdichado.
Soy el mas feliz de este mundo.
Soy el que quiere cometer mil pecados.
Soy quien quiere parar tus segundos.

Tengo predisposición al escapismo.
A buscar luz en los abismos.
A confiar en el ilusionismo.
A regocijarne en los cataclismos.
A llenar mi interior de seísmos.
A defender tus egoísmos.
A desaprender mi catecismo.
A pretender paternalismos.
A creer en espejismos.
A bucear en el pesimismo.
A negociar contrabandismos.
A inmiscuirme en acoholismos.
A desmentir catolicismos.
A no confiar en altruismos.
A no querer sedentarismos.
A pelear conmigo mismo.
A ser todos menos yo mismo.