Buenos días…

El sonido de la lluvia en la ventana,
el primer cigarro del día,
y el café de la mañana.
Suena a lo lejos una sinfonía,
y viene, a mi mente, tu rostro.
Ya, desde una enorme lejanía,
mis dolores, ante ti, postro
No sé qué sucederá mañana
No importa…
Mientras la mar siga en calma,
y desde aquí divise la costa,
podré respirar libertad,
imaginando que puedo escapar,
de una absurda realidad,
qué se dibuja en mi cabeza,
Como un puzle de un millón de piezas.

Tic tac…

Columnas de humo inundan mi cerebro,
como nubes que galopan sobre el viento.
La espesa niebla nubla mi mirada,
descomponiendo en pequeños fragmentos,
una seudo realidad amarga,
qué nubla mis mejores sueños.
El tic tac del reloj no cesa…
Y en lo más profundo de mi cabeza,
se desentierran viejas tormentas,
escondidas hace tiempo.
La vetusta espina de mi alma,
quiere salir de sus adentros…
Sin embargo, lucha a contraviento,
por hayar un dulce mar en calma
La locura se agolpa.
El miedo desborda.
El futuro es incierto…
Y sí hubiera llegado la hora?
Si es así, que llegue ya el momento.
Pues, antes de una nueva tornenta,
prefiero alcanzar paz eterna,
o ahogarme en un mar de cerveza.
Para en sus últimas gotas,
dejar olvidada mi cabeza.

Basta!!

Cosas extrañas pasan por mi cabeza,
y nadie quiere decirme, qué sucede.
La desidia, convertida en pereza,
a mis pensamientos agrede.
Estoy ya loco?
Lo estáis vosotros?
Cada vez más lento,
como sin fuerzas.
Como queriendo que me lleve el viento.
No logro alcanzar esa certeza,
ese axioma irremediable,
que ronda siempre mi cabeza…
A veces, soy más irritable,
por culpa de esta incertidumbre.
Por no alcanzar nunca la cumbre,
de una montaña de pensamientos,
convertidos, todos ellos, en lamentos.
A veces pierdo el hilo
de la película de mi vida.
Como un castigo inmerecido.
Heredero de la agonía.
Cotillas!! Malditos inmiscuidos!!
Dejad tranquila mi vida.
No os metáis en mi apatía.
Pues puede llegar el día,
en qué perdáis por siempre mi vida.
Basta ya de este tornento.
Dejad que sean míos, mis lamentos,
y todo irá sobre ruedas.
Dejadme dentro de mi cueva,
y salir sólo a respirar si quiero.
Si pierdo eso, me muero…
tan lento…
Que tantisimo sufrimiento,
se clava tan profundo, tan adentro…
Basta! Parad! Os lo ruego!!!
Vuelvo a estar muerto por dentro.
Si conocer mi vida os da consuelo,
Pensad qué, tal vez por contarla muero.
Pero lo que pueda venir después…
Ni pensarlo. No quiero.
Pues puede paralizar mis pies,
y hasta mi corazón, podría quedarse quieto.

Adelante viejo loco!!

En ocasiones, pasan por mi mente,
ideas delirantes de mundos diferentes.
Ensoñaciones extrañas de las vidas de otras gentes…
A veces, creo que lo sé todo, siendo un necio…
En ocasiones, pagaría cualquier precio,
porque todas esas ilusiones,
desaparecieran para siempre.
En ocasiones…sólo en ocasiones.
Pues en lo mas hondo de mi mente,
esto es lo que deseo, poder vivir el presente…
Sin agobios, sin estreses…
Imaginar, divagar, soñar.
Hasta el punto, de llegar a alucinar…
Pues es fuera de ésta realidad,
dónde yo me siento a gusto.
Dónde vuelo a otros mundos,
Dónde contemplo los segundos.
Uno a uno…
No deseo la desgracia, sino la dicha del vagabundo…
de la soledad, de la libertad, de un amago de felicidad,
que a veces, se torne tristeza.
Pues no se puede ser feliz si antes, no se tropieza.
No sé si estaré perdiendo la cabeza.
Pero a mis adentros grito:
Adelante viejo loco!!
No dejes de seguir tu instinto!!
Ser feliz, es tener poco,
y no necesitar más, que otro segundo de soledad.
Para en tus adentros, poder alcanzar la paz.

Mis pasos

Creo en Dios, en la virgen y en los santos.
Más, soy más racional que tantos…
Qué comprendo el negocio de la religión…
De conseguir, con el miedo, todo control.
Tengo fe en la bondad, y tambien en los abismos…
Mis tornentos, me han hecho a mi mismo.
He logrado ser, la persona que quiero ser.
A pesar de, tantísimas veces, perder,
he conseguido, hayar un camino,
de meta desconocida,
pero para caminar a mi ritmo.
Lejos del mundanal ruido.
Lejos de los abismos.
Quizá me pierda muchas veces en mi andar.
Solo quizás…
Pués he aprendido a guiar mis pasos…
Poco a poco… lento. Pero sin parar.
Ya me niego a hacerle caso,
al ruidoso crepitar.
A tener miedo al fracaso.
Y a, algunas veces, sin duda…
tener que pararme a pensar…