Triste, esperanzado.

hoy me siento triste, sólo y esperanzado.

Se que voy por el camino adecuado

No temo a las risas de la gente,

ni tampoco a los que no me entienden,

Hoy voy por mi camino.

El mío propio… el mío.

Tropezaré, caeré, me levantaré…

Pero jamás me rendiré.

coger mi mano, y aprenderemos a volar

un ala rota, se cura con otra,

Siento los errores del pasado

tal vez no pueda solucionarlos

pero nunca los dejaré a un lado,

ni tampoco pienso olvidarlos

es la única forma de seguir

la única de aprender a vivir.

Gracias a quien me dio la vida

y gracias a los que hacéis que siga.

Para quien lo quiera, este mudo trovador.

desea poder seguir sus andanzas de soñador.

Perdón y gracias. No conozco el rencor.

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Te querré siempre, lo sé.

No importa el cuando, el donde, ni tampoco el porqué.

Solo sé que cada noche,

cada día… contigo sueño,

dormido y despierto.

Te necesito tanto como respirar,

como los pececillos las gotas del mar.

Tú eres mi veneno preferido,

mi ansia de querer seguir vivo.

Me amas en silencio

y por ello mi silencio te prometo,

Un secreto a voces,

Una caricia sonora,

No importa si pasan años o si es ahora.

Te amo y te espero, te espero y sé

que algún día, contigo acabaré.

Juntos, lo sé,Solamente lo sé.

Vendrás. Y yo aquí te espero.

Y no, celoso o no, ya no desespero,

pues sé muy bien quién eres.

Eres yo, la versión mejorada de mí.

La perfección sin miedos,

sin complejos y feliz.

 

¿Querrás comerte conmigo el mundo?

Yo estoy hambriento.

Por vez última

Desearía besarte por vez última

para ir a mi cama cada noche

con el recuerdo de tu hermosura.

Desearía besar tus labios para siempre,

más mi lengua está envenenada

por la mente atrofiada de mis miedos.

Ruego al cielo que no te hayas ido.

Aun así, te fuiste, te eché, o me echaste.

¿Que importa quién fue. si ya no tengo tu presencia?

Si cada vez que pienso en alguien,

es tu mirada la que veo.

No me mates con tu desprecio

mátame tan solo con besos.

Ódiame, si es que al final también siento yo eso.

Pero dame el sexo que no te exigí,

dame los labios que no disfruté,

Dame el amor que tuve que rogar.

Dame tu vida, o pierde la mía.

Pero nunca mientas, ni engañes.

Yo te amé, como no lo hizo con nadie.

Y fue la indiferencia, la que al final

pide ¡por dios!, ¡matarme!.