Tu cuello

Morder tu cuello y no el de otras mujeres,

es para mí, el mayor de los placeres.

Beber tu sangre todavía caliente.

Notando, como se enfría lentamente.

Sentir como poco a poco duermes

el sueño eterno en mis brazos.

Y aunque sabes que por mi culpa mueres,

Sabes que no hay nada mejor que este abrazo.

Despertarás nuevamente al anochecer,

y la sed será tu única hambre,

Beberás siempre de mi sangre

y eternamente serás mi mujer.

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Mi infierno

Malditos gusanos que devoráis mi carne

y que a la vez excretáis sobre ella

aprovechando que ya no podré despertarme.

Siempre pensé que la muerte era bella

pero ahora que no puedo levantarme

maldigo y maldigo mi estrella.

Pues esto que ahora es eterno

y me provoca un dolor incesante

sé que es lo que llaman infierno.

Sé… que sufriré en cada instante

 

 

 

 

Hoy me ha vuelto a visitar la tristeza

Hoy me ha vuelto a visitar la tristeza,

En forma del recuerdo de tu persona.

Ya ves que no te vas de mi cabeza…

Si te molesta, perdona,

pero no puedo evitarlo,

por que aquello que fue nuestro

no soy capaz de olvidarlo.

A modo de disculpa te digo,

que cuando apareces en mi mente

a mi cabeza maldigo.

Y es que ya no soy consciente,

ni despierto, ni dormido,

porque no vivo en el presente,

porque mi alma se fue contigo.

Mi forma de amarte

Quiero tenerte otra vez en mi regazo

notar como me rodean tus brazos,

y ya nunca mas dejar de besarte…

Esa fue siempre mi forma de amarte.

Pero tu amabas de otra manera

y solo cuando estaba llena mi cartera

era cuando tu mejor te entregabas,

y cuando mas sincera me besabas.

Opositaste para ser la mejor puta,

lo sabe bien todo el que te disfruta.

Sin embargo yo aun busco tu esquina.

Y no solo no te guardo desprecio

sino que pagaría cualquier precio

por que me quitaras esta espina.

Por que llenaras otra vez…

esta cama tan vacía…

Sufre como yo.

Hoy, más que nunca, quiero dañarte el corazón,

que sepas lo que yo he pasado por creer en tu amor.

Quiero que llores mil veces el haberme perdido,

tanto como lloré yo, por una vez haberte querido.

Quiero verte triste y no tener ninguna compasión.

Aunque me lo pidas de rodillas, no te daré mi perdón,

porque tu tampoco tuviste piedad conmigo,

por eso, quiero que sientas este mismo castigo.